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RS con la Sexta

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Carta de presentación, propuesta y adhesión de Radio Sabotaje “la más eriza del cuadrante”, a la muy justa y necesaria Sexta Declaración de la Selva Lacandona, escrita durante la segunda mitad del mes de agosto del año 2005, en la muy fea, populosa y monstruosa Ciudad de México.


 

Al Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

 

A los colectivos, personas, organizaciones, comités, brigadas, partidos, y etcéteras, asistentes a las reuniones para la organización de “La Otra Campaña”.

 

A la comunidad intergaláctica en general.

 

 

Apartado Primero: Que habla con brevedad de quienes somos.

 

Nosotros somos el colectivo Radio Sabotaje, o sea, los responsables (con todas las culpas que ello implica) de la radio que opera por Internet (y esperamos que próximamente por Frecuencia Modulada) desde la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

 

 

Apartado segundo: Que habla de nuestros orígenes, nuestro piso ideológico, nuestras convicciones y nuestros muchos rechazos.

 

Gran parte de nosotros (los más viejos) nos conocimos durante la huelga estudiantil de 1999-2000 en la UNAM, ahí colaboramos en distintos grupos y brigadas hasta que aquél 6 de febrero entró la Policía Federal Preventiva (PFP) a la misma, otros nos hemos ido incorporando al proyecto a lo largo los últimos cinco años, durante los que se han ido juntando las piezas necesarias para armar una radio comunitaria, libre e independiente.

 

Otros más, han pasado por nuestras filas y se han ido a seguir otras luchas (individuales y/o colectivas) dejándonos su experiencia.

 

La autogestión es nuestro modo de andar, todo se lo debemos al trabajo en colectivo. Es decir, no tenemos patrocinadores, nuestra voz no esta comprometida más que con nuestras ideas y con nosotros mismos como compañeros.

 

Ideológicamente nos definimos más por lo que no somos que por lo que sí:

 

1) No somos fascistas, tal vez a algunos les parezca ociosa la aclaración, pero a nosotros no. Y no ser fascistas significa rechazar de entrada cualquier tipo de discriminación en sus distintas manifestaciones (machismo, sexismo, racismo, etc.), estar siempre en contra de cualquier autoritarismo y de hecho, sabotear (mediante la desobediencia activa) los actos de toda aquella autoridad que no emane del ejercicio autonómico y el libre acuerdo entre la banda.

 

2) No somos partidistas, la política electoral siempre nos ha parecido una gran y absurda pantomima. Creemos que la democracia además de representativa (es decir, valga la redundancia, que uno pueda elegir libremente a sus representantes), debe ser directa y participativa (anulando la separación existente actualmente, entre el cuerpo burocrático administrativo y la banda mediante prácticas de autogobierno), debiéndose privilegiar antes que las votaciones, la búsqueda de consensos en ámbitos espaciales manejables para todos.

 

Rechazamos de entrada el que la mayoría se imponga a la minoría, ni una ni otra, por el hecho de ser lo que son, tienen la neta. Por ello decimos que deben ser el libre acuerdo, la búsqueda de consensos y la mutua condescendencia los postulados que guíen las discusiones en y por una sociedad mejor.

 

3) Finalmente. No somos una “corriente” universitaria o parte de alguna, no nos interesa anquilosarnos en los interminables vericuetos de la política estudiantil, pues ahora sabemos que para tumbar ese gran y corrupto aparato que se mueve y reproduce en la UNAM, hay que, primero, tumbar el sistema de desigualdades e injusticias que le da vida (capitalismo se llama), y este no tiene, a nuestro parecer, su principal ancla en la rectoría.

 

Este último punto no significa que nuestros micrófonos estén cerrados para los distintos grupos que luchan y se confrontan a los abusos que se dan en la universidad, como sí lo están para los fascistas y para quienes buscan hacer propaganda electoral. De hecho siempre es bueno ser un dolor de cabeza para la sarta de trepadores que pulula por esos lares, ávidos todos ellos de sacar el mayor provecho del presupuesto que se le asigna a la institución. Es más, no sólo es bueno, es un honor.

 

Y es que como ya se dijo atrás, algo que sí somos es una radio comunitaria, libre e independiente, lo que implica que trabajamos y crecemos con nuestra comunidad más inmediata (esto es, la universitaria) manteniendo siempre una clara actitud de libertad frente a los múltiples grupúsculos que ambicionan posiciones de poder, sean estas políticas o económicas.

 

Con estos últimos no podemos sino ser intolerantes, pues pensamos que aquella tolerancia que se promulga desde una (supuesta o real) posición de superioridad, en un medio que tiende a perpetuar las desigualdades e iniquidades, es antes que un valor de la democracia, una condición para la opresión.

 

Nosotros no toleramos. No soportamos ni aguantamos. Nosotros respetamos, escuchamos y llegamos a acuerdos con quienes nos tratan en un plano fraternal de igualdad.

 

Apartado tercero: Que habla de nuestro objetivo, el maldito dinero, las masa de las tortillas, las distintas formas de protagonismo en los medios, la objetividad e imparcialidad, y nuestra propuesta de recuperar la palabra a través de un ejercicio comunicativo horizontal.

 

Nuestro principal objetivo es propiciar el surgimiento de una cultura comunicativa independiente de los intereses que tradicionalmente han monopolizado los medios masivos como la radio y la televisión, mismos que tienen a nuestro parecer un único fin: el dinero.

 

Por el maldito dinero (diría don Eulalio González “Piporro”) escuchamos en los medios música burda, tediosa y repetitiva cada día, por el dinero los espacios noticiosos fungen como grandes oficinas de propaganda (al estilo Goebbels) que a fuerza de repetir mentiras fabrican consensos y verdades únicas, por el dinero no somos nosotros (cualquiera pues) quienes tienen acceso a los micrófonos y las cámaras para decir nuestras opiniones (profundas o banales) sobre los temas que nos interesan.

 

Y es que nosotros no creemos en más masa que la de las tortillas, nuestros mensajes están dirigidos a encontrar personas; con sueños, deseos, necesidades, problemas e intereses en común. Personas que nos ayuden a construir un espacio de expresión y percepción, que favorezca la búsqueda y el hallazgo de soluciones colectivas, un espacio que la comunicación dirigida hacia “las masas” nunca ofrecerá.

 

Por ello pretendemos romper con la figura omnipresente del conductor infalible, del líder de opinión, de la cándida estrellita mañanera, es decir, en un medio libre como el nuestro no necesitamos un Joaquín López Dóriga de izquierda, ni un Monsiváis que pontifique sobre los caminos correctos a seguir en las luchas y se ría (con el permiso que tienen los bufones) de que el rey vaya desnudo, y no necesitamos promover la caridad (al estilo Teletón) con la participación de los “generosos artistas”.

 

Rechazamos el pensamiento único, no necesitamos línea, somos tridimensionales.

 

Lo que sí necesitamos, es formar una red informativa entre los múltiples movimientos y luchas (de grupos e individuos) que presente la información de manera directa (sin filtros), aprovechando las tecnologías de edición horizontal y participativa como las que se aplican en proyectos como el de Indymedia México (solo por dar un ejemplo).

 

Acabar con la visión omnisciente del reportero y rescatar la subjetividad implícita en toda nota, enriqueciéndola, haciéndola vía de múltiples voces, canal comunicativo (de ida y vuelta) más que informativo (o sea solo de ida). Esto garantizando siempre el derecho de réplica y facilitando la edición colectiva de los contenidos mediante el uso de tecnologías libres.

 

Consideramos que una opinión no por subjetiva es menos valida, por el contrario, los paladines de la objetividad son quienes más notas tramposas y de mala fe publican, sirviéndose siempre de la mentira. Creemos que los caminos para llegar a la verdad son múltiples, la objetividad y la imparcialidad no existen, no en nosotros por lo menos.

 

De ello deducimos que cualquiera puede reportar, desde su muy particular y siempre explícito compromiso, las situaciones que le preocupan o le llaman la atención. Y cuando decimos cualquiera, es cualquiera.

 

Necesitamos para esto (y esta es nuestra propuesta), recuperar la palabra, es decir la capacidad de verbalizar y/o expresar por escrito nuestros propios problemas, de conversar, de intercambiar pareceres con respeto, aunque sin olvidar el humor y la irreverencia frente a los que exigen veneraciones (que por lo regular son los poderosos o quienes aspiran a serlo).

 

Y antes que liderazgos y sapiencias que nos vengan a decir lo que nos conviene, necesitamos ser capaces de hacer descripciones detalladas, honestas, y con conocimiento de causa, sobre nuestras realidades inmediatas, reírnos del rey cada que haga falta, y sacar, escuchando y atendiendo a los otros, conclusiones sobre las cuestiones que planteemos en una comunicación construida por todos.

 

Necesitamos finalmente, o mejor dicho en principio, crecer con base en redes de solidaridad y apoyo mutuo, comunicándonos, denunciando los usos y abusos de quienes detentan el poder, expresando coincidencias, trabajando juntos mientras hacemos uso de los medios en un proceso de conocimiento de nuestras realidades.

 

La radio es nuestro aporte para ello.

 

Venimos aquí con la intención de enlazarnos con otros proyectos autogestivos, comunitarios e independientes, sean estos medios de comunicación alternativos (como otras radios, los portales y servidores de red libres, las múltiples revistas y fanzines, etc.), cooperativas, organizaciones sociales, políticas, indígenas, u obreras; músicos, colonos, curas, colectivos, en fin, con todos aquellos quienes le quieran entrar a eso de recuperar la palabra, y nos quieran contar su historia con el fin de encontrar respuestas, y porqué no, más preguntas.

 

Queremos comenzar con ustedes la construcción de un sistema de información y comunicación horizontal, en donde todas las verdades encuentren su lugar, mientras caen una a una las mentiras acumuladas sobre nuestros movimientos por el poder. Queremos preservar una verdadera memoria histórica no condicionada al poder de la única manera en que esto se puede hacer, en colectivo.

 

Apartado cuarto: que habla con brevedad sobre la Sexta Declaración.

 

En torno a lo propuesto en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Pensamos que es necesario profundizar sobre los mecanismos para que la autonomía de las comunidades, los grupos y los individuos se vea expresada en la redacción de una nueva constitución.

 

Autonomía según nosotros, es la capacidad de los individuos y las comunidades para darse a sí mismos su propia ley, lo otro es heteronomía, una ley dada desde afuera y generalmente dictada desde una posición de ventaja y poder. La futura constitución deberá por fuerza garantizar y ser fruto del ejercicio autonómico de la banda.

 

¿Qué queremos decir con esto? Pues que sin duda alguna nos interesa el resultado, pero que también nos interesa, y sobre todo en esta primera etapa, el proceso para llegar a la redacción de esos principios más justos. Si el camino es libre y justo, libre y justo deberá ser el lugar al que arribemos al final.

 

Apartado quinto: Que habla de los caminos, el pragmatismo, los arribistas, y la carrilla como medio de manifestación de las incomodidades de uno.

 

Es verdad que el que llevemos caminos distintos no nos debe impedir saber hacia donde vamos, incluso es bastante factible que siguiendo distintas rutas en la construcción de un país y un mundo más justos, el resultado y el camino sean más buenos y mejores.

 

Por ello nos pareció un gran acierto desmarcarse de aquellos que asumiéndose como de izquierda han traicionado incluso la memoria de quienes perdieron la vida por ideales que, estos últimos sí, asumieron como verdaderos. Es decir de los arribistas de siempre, que tejen alianzas gracias a un pragmatismo que carece de memoria y dignidad. Y es que ellos, por más que digan, no llevan el mismo destino que uno, aunque de vez en vez se quieran trepar a nuestro camión.

 

Y para ser del todo honestos con tod@s los que suscriben la Sexta, nosotros no queremos trabajar con los arriba mencionados, ni con quien tenga actitudes similares. Y si los otros quieren pues adelante, en su derecho están. Incluso podemos sentarnos en la misma mesa que los susodichos, estar presentes en la misma asamblea, pero desde ahora se les avisa que chiquita y no se la van a acabar con la carrilla, pues será nuestra manera de decirles que no tienen ni pizca de credibilidad.

 

 

Apartado final: que habla de los otros muy otros y el punto final con su respectivo “hasta la vista”.

 

A todas las organizaciones, colectivos, personas, etcétera, presentes en “La Otra Campaña” les decimos: a algunas ya las conocemos y respetamos su trabajo, a la mayoría apenas y tenemos el gusto, a todas queremos conocerlas más.

 

Queremos ganarnos su respeto y darles el nuestro mediante el trabajo conjunto en las próximas movilizaciones destinadas a ganar un espacio más libre y justo para habitar.

 

Así que sin más ni más, se despiden quedando de ustedes el colectivo de individuos e individuas: Radio Sabotaje

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